Aislamiento térmico y acústico
En biocostrucción se intenta reducir al máximo las perdidas de calor y el volumen de ruidos. Se tiene en cuenta que los edificios están sometidos a flujos de calor que varían según las estaciones, en invierno el flujo de calor va del interior al exterior y en verano del exterior al interior. La orientación del edificio es determinante a la hora de amortiguar los flujos de calor.
La orientación adecuada de la fachada del edificio al sur y la protección del norte o de los vientos dominantes proporcionan un buen confort térmico. Para minimizar aún más los flujos de calor se utilizan materiales aislantes, en las construcciones convencionales se utiliza, lana de roca, lana de vidrio, espumas de poliuretano o poliestireno expandido, materiales que si bien consiguen el objetivo de minimizar los flujos térmicos son muy contaminantes. Además la fabricación de estos materiales puede perjudicar la salud de los trabajadores que En biocostrucción se intenta reducir al máximo las perdidas de calor y el volumen de ruidos. Se tiene en cuenta que los edificios están sometidos a flujos de calor que varían según las estaciones, en invierno el flujo de calor va del interior al exterior y en verano del exterior al interior. La orientación del edificio es determinante a la hora de amortiguar los flujos de calor. La orientación adecuada de la fachada del edificio al sur y la protección del norte o de los vientos dominantes proporcionan un buen confort térmico. Para minimizar aún más los flujos de calor se utilizan materiales aislantes, en las construcciones convencionales se utiliza, lana de roca, lana de vidrio, espumas de poliuretano o poliestireno expandido, materiales que si bien consiguen el objetivo de minimizar los flujos térmicos son muy contaminantes. Además la fabricación de estos materiales puede perjudicar la salud de los trabajadores que los manipulan
Los materiales aislantes fabricados con productos naturales son biocompatibles, consiguen mantener el confort térmico y no contaminan el entorno.
Reducir la contaminación acústica
A partir de 80 decibelios el nivel de ruido puede causar trastornos del sueño, estrés y otras perturbaciones en el organismo. Para medir a los decibelios que nos exponemos se utilizan sónometros
La transmisión del sonido en un edificio se propaga a través de paredes, techos, ventanas, tabiques y tuberías.
Para mitigar en un edificio los ruidos tanto externos como internos es necesario aislar o interceptar el origen de la fuente que los produce.
Los puentes fónicos que se originan en las uniones entre muros y tabiques entre suelos y techos pueden evitarse si se construyen sobre una base flotante respecto a su soporte y resistente a choques.
Encontrar un aislante ecológico que sea a la vez térmico y acústico es fundamental a la hora de reducir costes y obtener el máximo beneficio para nuestra salud y para el entorno.
Materiales aislantes ecológicos
Perlita
Se obtienen de minerales que se expanden a altas temperaturas (unos 900ºC).
Se vende en sacos, tienen la ventaja de que no la atacan roedores e insectos.
Corcho aglomerado
Se obtiene de la corteza del alcornoque, se tritura y expande a altas temperaturas y se conglomera con su propia resina.
Se vende en tableros de diverso grosor el más recomendado es el de cinco centímetros. Se puede conseguir a muy buen precio en Portugal.
Se debe encofrar bien para protegerlo de los roedores,
Virutas de madera
Es un aislante muy económico, hay que prensarlo bien, tiene el inconveniente de que arde con facilidad, para evitar esto se puede mezclar con yeso.
Argamasa de yeso y paja
Es un buen aislante térmico pero no acústico que se puede construir a pie de obra, no le atacan los roedores pero si le afecta la humedad.
Fibragio
Es la mezcla de restos de maderas resinosas con yeso o cemento blanco
Se consigue en planchas, es un buen aislante térmico pero no acústico.

